lunes, 2 de noviembre de 2009

El sonido irrealista y abstracto de Mew

Tal vez al escuchar Mew se les venga a la mente un muñequito (o animalito) rosa de la caricatura japonesa Pokemon, pero no, es una banda de Dinamarca bastante buena y sobre todo digerible, tenia mucho tiempo que un disco no me ponía tan feliz como lo hizo con su No More Stories Are Told Today I'm Sorry They Washed Away.

Y es que realmente es un disco bueno y bonito, ¿por qué bonito?, fácil, por la manera en que ejecutan las melodías, los instrumentos y la voz en su vocalista Jonas Bjerre nos hace recordar tal vez los cuentos que nos contaban antes de ir a la cama, pero con un toque de pop-rock, ya saben el indie que se escucha hoy en día.

A Mew lo conoci hace seis años cuando sacaron su tercer disco llamado Frengers con su primer sencillo Am I Wry? No, y desde esa época los he seguido, después sacaron She Came Home For Christmas y fue ahí donde reivindique mi gusto por estos daneses.

De entrada en este nuevo disco nos traen un sonido inconfundible, es un disco que pasa por diversos géneros como el rock, pop, electrónica y hasta progresivo, basta con escuchar la primera canción llamada New Terrain para darse cuenta hacia donde va este disco.

Justo en este momento que escribo no puedo dejar de sonreír ante la paz que transmiten estos músicos, si no te gusta el rock o te dejas llevar por la imagen que este representa, al escuchar a Mew, veras la parte bonita de este genero, así que con este material no solo lo disfrutaras tu, ya que como lo mencione es fácil de digerir, ya que si tu acompañante es de gustos exigentes o no es tan abierto(a) a la música, ésta será la excepción.

Es un disco muy recomendable, tal vez difícil de conseguir por el “basto” repertorio en las tiendas de discos, donde esta clase de material es difícil de conseguir, y los que encuentras de importación te sacan un ojo de la cara, pero si tienes la posibilidad de conseguirlo a un precio accesible, no estaría mal adquirirlo y sobre todo, abrirte paso hacia los nuevos sonidos y a las nuevas emociones que un disco bien hecho te puede causar.

Por: Raziel Yair Roldán Hernández





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